miércoles, 9 de septiembre de 2009

Nacionales: La industria petrolera advierte que el plan oficial desalentará la inversión en Brasil

o.- “Para nosotros, los yacimientos del pre-sal son un pasaporte”, señaló Dilma Rousseff, jefa de gabinete del gobierno brasileño y probable candidata a presidente. “Son un pasaporte para salir de nuestra condición de país más desigual del mundo”. Los yacimientos del pre-sal son depósitos de petróleo potencialmente enormes descubiertos hace dos años alejados de la costa de Brasil, y ubicados a 7.000 metros por debajo del agua, rocas y una capa de sal difícil de penetrar. No sólo convertirán a Brasil en un gran exportador de crudo sino que también, espera el gobierno, financiarán la lucha contra la pobreza y permitirán hacer inversiones en educación y otros servicios sociales que tanto necesitan los brasileños. En una entrevista, Rousseff contó cómo el gobierno espera capturar la riqueza pre-sal. Pero sus planes, cuyo borrador fueron dados a conocer la semana pasada, decepcionaron a muchos en la industria petrolera, porque aseguran que desalentarán la necesaria inversión. En el centro de la controversia se encuentra un plan para cambiar el actual sistema de concesiones e implementar acuerdos de producción compartida (APC). En una concesión, las petroleras reciben todo el petróleo que producen a cambio de que asuman los riesgos de exploración y operativos y de que paguen al gobierno regalías y otros cargos. La mayoría de los yacimientos de Brasil utilizan este sistema, incluyendo cerca de 30% de la región pre-sal. Petrobrás tomará al menos 30% de cualquier consorcio, será el operador principal de todos ellos y puede obtener licencias por si misma para cualquier yacimiento a discreción del gobierno. Este modelo es el correcto para la cantidad de crudo que tenemos, por el reducido riesgo que conlleva la exploración y debido a los altos niveles de retornos. Queremos mantener una mayor parte de los ingresos petroleros”, aseguró Rousseff. Los APC permitirían al gobierno controlar el ritmo de producción petrolera y ajustarla por motivos políticos o económicos. Rousseff señaló que las petroleras internacionales naturalmente prefieren que no haya cambios, pero aseguró que el tamaño de las reservas pre-sal atraerá inversores cualquiera sea el régimen que se aplique. (El Cronista, Buenos Aires, 08/09/09)

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