domingo, 31 de julio de 2016

Andalgalá necesita y exige una reparación histórica

Carlos Andrés Moreno

Durante más de un siglo y medio, Andalgalá fue depredado de sus riquezas naturales. La deforestación comienza con la llegada a nuestras tierras del uruguayo Samuel Lafone Quevedo, quien dejó mucho en nuestra región, pero también nos despojó de nuestra rica vegetación. Este señor se afincó entre 1860 y 1892, en medio de los bosques de Pilciao, con un emprendimiento minero para la extracción y fundición de cobre, que tenía como único combustible la leña proveniente del mismo. Durante ese período, explotó miles de hectáreas de algarrobos centenarios, convirtiendo esos hermosos bosques en desiertos expuestos a la erosión eólica e hídrica, médanos y salitrales que hoy vemos, sin reponer un solo árbol.

A esto se puedeN agregar las explotaciones mineras emprendidas por Manuel Malbrán, en El Potrero, en la década de 1860, la de Adolfo Carranza, entre 1870 a 1900, en La Constancia y en la década de 1890 en Pipanaco. Anselmo Segura, en Amanao, entre 1870 a 1890, Muschaca y Choya.

Todos estos empresarios fueron grandes depredadores, que no repusieron una solaespecie de nuestros bosques nativos.

A partir de la instalación del ferrocarril en la década de 1910, partían de Andalgalá, como de Pipanaco y Siján, trenes completos como madera de retama y algarrobo, que hoy sostienen los viñedos de Mendoza y San Juan.A posteriori se inició la explotación de madera para parquet, que cubren miles de m2 de pisos de Capital Federal, como de otras grandes urbes. Salían también trenes completos con carbón para los Altos Hornos Zapla.

Hoy, lo poco que queda sigue siendo explotado, mientras los organismos de control del Estado provincial miran para un costado, incumpliendo en su función.

De Minas Capillitas, que fue  explotada entre 1932 a 1957, donde llegaron a trabajar más de 1.500 obreros, casi nada queda.

De la rodocrosita de Capillitas sólo se escucha hablar de millones de dólares, que salen de Andalgalá y nada queda. Si esta hermosa y exclusivísima piedra fuera industrializada en este departamento como corresponde y como se hace en La Toma de San Luis, cientos de artesanos podrían vivir holgadamente de su oficio y esto atraería un turismo internacional que valora la producción y elaboración de esta piedra semipreciosa, como también nuestro exclusivo microclima. Tendríamos comercios y hoteles llenos.

De la producción, para qué hablar. Eramos productores de 60 millones de frutas frescas, 300 toneladas de anís (adquirido por la empresa Anís 8 Hermanos), 100 toneladas de comino, 200 toneladas de nuez. Hemos sido grandes productores de vino, muchos de los cuales fueron premiados en Europa. Hoy para comer un durazno tenemos que traerlo de Mendoza.

Todo esto ocurrió por la mala gestión de los gobernantes, es especial del Frente Cívico y Social, a quienes brindé mi apoyo en su momento. Nos dejaron sin caminos, sin energía, sin comunicaciones, en especial con un total deterioro del sistema de riego. Tampoco el actual gobierno accionó, y mira impotente la miseria en que se convirtió la producción de Andalgalá. Por compromisos políticos ubicaron a ineptos en lugares estratégicos.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar el gran saqueo de la minería, con más de una década de explotación de Bajo La Alumbrera. Poco quedó para Andalgalá. Se llevaron las riquezas minerales, con el agravante que la ineptitud de nuestros gobernantes no logró el derrame necesario, y se dilapidaron las regalías mineras en gastos corrientes y obras superfluas.

Hoy los jóvenes andalgalenses se pierden en la droga, sin sueños ni esperanzas. Andalgalá perdió su ventaja competitiva. No así su espíritu de lucha.

Desafíos de un nuevo Andalgalá

Tenemos el gran desafío de devolver a Andalgalá el brillo robado por las malas gestiones. Precisamos de una reparación histórica que devuelva la pujanza productiva de La Perla del Oeste.

Señor Presidente, usted que es el ingeniero de los Desafíos, quiero decirle: escucho hablar del Plan Belgrano en el cual estaría contemplado la construcción del gran Proyecto Hidroeléctrico del Potrero de El Clavillo - el Chocón del Norte- para la producción de energía, como de agua para riego. Es una gran alegría, pero también una profunda tristeza.

Veo que todos los movimientos para este gran proyecto giran alrededordel Gobierno y la Universidad de Tucumán, y todos los beneficios para esa hermosa y gran productora provincia. Los tucumanos ya están preparándose para regar 70 mil hectáreas con aguas andalgalenses.

Nuestras autoridades provinciales no intermediaron en absoluto, no hay un solo representante catamarqueño tomando intervención en el proyecto. Inentendible.

Es totalmente sabido que este proyecto está emplazado en territorio catamarqueño, más aún, en tierras andalgalenses. Las aguas con las que se trabajará emanan de nuestro Nevado de Aconquija.

Es injusto que nuestras autoridades no defiendan nuestros derechos, pero nosotros los andalgalenses lo tenemos en claro. Se trata de nuestra agua, se trata de nuestra tierra.

La propuesta

Proponemos retornar al proyecto original del Potrero de El Clavillo. El proyecto inicial, obra de un ingeniero alemán, comenzó entre los años 1955 y 1960, e incluía un ducto que transportaba 20 mil litros de agua por segundo para riego en los valles de Andalgalá y Pomán, pudiéndose irrigar 20 mil has, cantidad que se duplicaría si fuera presurizada (por goteo).

También en la bajada de ese ducto, con una diferencia de +- 700 m de caída estaban previstas 2 usinas hidroeléctricas, que producirían energía para todo el Oeste.

De esta manera, con energía económica miles de hectáreas por cultivar se podrían poner en funcionamiento cientos de perforaciones y miles de hectáreas. Se multiplicarían cientos de veces las zonas de producción en Andalgalá y Pomán.

Podríamos estar hablando de miles de puestos de trabajo, sin hablar de la posibilidad de industrializar de manera regional, completando la cadena de producción e  incrementando el valor de nuestros cultivos.

Otra propuesta

Dar solución a la toma de agua en el Río Andalgalá, la cual deja filtrar por debajo del murallón casi un 50 % del total del agua. Para este proyecto la inversión es mínima y se duplicaría el caudal de agua, y consecuentemente las áreas de cultivo.
También es necesario efectivizar el reempadronamiento, análisis y distribución de las horas de agua para riego, plasmado de un proyecto del senador andalgalense José Perea, aprobado en 2014 por el Poder Legislativo provincial, a través del Expte 185/14, elevado al Poder Ejecutivo para su puesta en marcha. Pero el Gobierno provincial no avanzó en la implementación ni un centímetro.

En fin, son muchas las ideas. Por lo pronto, hablamos sólo de la provisión de agua de riego.

Ingeniero Macri, después de un siglo y medio de empobrecimiento de mi querida Andalgalá, espero que tome intervención y cuenten con mis humildes ideas para recuperar la grandeza de esta tierra rica, pero vapuleada por el saqueo.
Estamos a disposición para generar un verdadero cambio.

Atenta y cordialmente.

Carlos Andrés Moreno
Ciudadano andalgalense, catamarqueño, argentino
DNI 6.967.658

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