Carolina Vera es directora del Instituto Franco Argentino de Estudio del Clima y sus Impactos, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Y, en una entrevista con la periodista Nora Bär para La Nación, sostuvo que el noroeste argentino será una de las regiones del planeta que más se verá afectado por el calentamiento global.
"Una de las regiones que más se calienta es el noroeste argentino, que ya tiene temperaturas elevadas en el verano, pero la magnitud del cambio está proyectada a ser una de las más importantes del planeta”, remarcó.
-¿Va a ser 2015 el año más cálido del que tengamos registros?
-Todavía faltan algunos meses para que termine el año, pero los datos actuales ya están diciendo de que hay una probabilidad muy alta de que así ocurra.
- ¿Todas las inclemencias climáticas, como las excesivas lluvias y sus consecuentes inundaciones, se debería a este motivo?
- El cambio climático o impactos ambientales hay que verlos quizás de una manera de la recurrencia de fenómenos extremos. Hacía tiempo que no teníamos un invierno con estas lluvias tan intensas y también es verdad que este año está asociado un Niño, que hace 18 años no teníamos un Niño tan intenso.
El impacto de calentamiento global en la zona es que llueva más de lo normal, sobre todo en el Centro y Este del país; pero entonces se puede combinar esta variabilidad natural de un Niño, que hace llover más, con la influencia del calentamiento global que le suma más amplitud a ese evento extremo.
-¿Es decir que un solo evento no se pueden vincular directamente al calentamiento global?
-Depende de la intensidad.Hace unos años –y esto va con la evolución de nuestros trabajos científicos-, pensar si un evento se debía en parte al cambio climático era imposible. Pero hace dos o tres años, empezó una línea de investigación con la cuál sí podemos atribuir si en parte se dio al cambio climático antropogénico (producido por las actividades humanas).
Al último evento de lluvias todavía no lo hemos estudiado. Pero sí puedo contar los resultados de la ola de calor del 2013. Lo investigamos utilizando modelos naturales e incorporando forzantes naturales y el efecto antropogénico del clima. Y hemos encontrado, combinando esos climas con o sin calentamiento global, que ese evento extremo hubiera tenido sin calentamiento global una recurrencia de 1 cada 75 años. Pero el calentamiento global ha producido que esa recurrencia sea 1 cada 15 años.
Esos datos resultan significativos y podemos afirmar que en parte se debe a los efectos antropogénicos sobre el clima.
-Hay gente que todavía piensa que el cambio climático se debe a un ciclo natural, ¿Qué se les puede decir?
-Hay algunas cosas que me provocan risa, otras que me preocupan. Una de ellas es que si las personas "creen” o no en el cambio climático. Yo soy investigadora, nosotros analizamos un evento, un fenómeno, y tratamos de atribuir o no sus causas, y eso siempre tiene un margen de incertidumbre. Hacemos muchas simulaciones en nuestro laboratorio, nuestro laboratorio son las computadoras, nosotros tenemos grandes programas de computación que simulan numéricamente el clima y podemos jugar con eso. Cada vez hay más y lo positivo es que se realizan estas simulaciones en distintos lugares del mundo y de mantera independiente. Hoy tenemos una batería de 50 simulaciones climáticas, hechas de forma independiente, que podemos comprar. Y ver si tienen coherencia o no.
La investigación que más nos ayudó fue la de observar la evolución de la temperatura a lo largo de los últimos 150 años como si sólo hubiera habido forzantes naturales -erupciones volcánicas y radiación solar-, eso por un lado. Y, por otro lado, incorporando los gases del efecto invernadero por efecto de las actividades humanas. Solo incorporando ese efecto, nosotros logramos reproducir el aumento de la temperatura media global.
El calentamiento global es inequívoco y es muy probable que se deba a actividades humanas, pero no lo decimos, creemos que es el hombre (ríe).
Es la tercera vez que realizamos este mismo experimento, lo repetimos cada 4 o 5 años y cada vez con mejores modelos, y cada vez se va confirmando. Siempre hay un margen de incertidumbre, nosotros somos científicos y no podemos decir 100 por 100, pero cada vez el porcentaje de atribución en mayor.
- ¿A cuánto se estima que se elevó la temperatura promedio debido al cambio climático?
- Todavía no llegó a un grado. Pero con menos de un grado, 0,8 creo, ya tenemos evidencias de cambio de precipitaciones, de la temperatura…Y también en otros aspectos del sistema planetario como el aumento del nivel del mar. Todas esas son evidencias que se han producido con sólo el 0,8. Si seguimos emitiendo vamos a terminar el fin de siglo con 4 grados. Entonces, imagínense cómo va a ser ese nuevo cambio climático, del que nosotros tenemos estimaciones, pero que todavía no vivimos.
- Lo que planteas es muy atemorizante… pasar de 0,8 a 4 grados
-Es por eso que la meta mundial, que se va a discutir en diciembre París (en la Cumbre sobre Cambios Climático) y que se viene discutiendo en otras convenciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es la de no superar los 2 grados para fin de siglo.
-¿Qué nuevos escenarios pronostican con el aumento de 2 grados?
- En el caso de la Argentina, esos datos están publicados en la Tercera Comunicación Nacional, están disponible en la página de internet de la Secretaría de Ambiente.
Nosotros proyectamos que, con respecto a la temperatura, se va a intensificar el calentamiento de una manera bastante importante. Y una de las regiones que más se calienta es el noroeste argentino, que ya tiene temperaturas elevadas en el verano, pero la magnitud del cambio está proyectada a ser una de las más importantes del planeta.
- Es una zona, que según los modelos, serían incluso más seca.
- En esa zona, el efecto de la precipitación no está tan claro porque, y eso también quiero aclarar, en los modelos climáticos una de las incertidumbres es que todavía es un desafío representar las nubes.
Hemos mejorado mucho, pero las nubes tienen relaciones microscópicas entre las moléculas de agua, ya sea en estado gaseoso o líquido. Todavía es un desafío y por eso las proyecciones de precipitación tienen incertidumbre, pero la señal más clara es en la temperatura. Frente a un escenario de 4 grados a fin de siglo, se intensificaría este patrón.
Estamos viendo mayor precipitaciones en el Este del país, pero menor lluvia en Los Andes, desde Cuyo hasta la Patagonia.
-También se intensificaría el retroceso de los glaciares…
-Exactamente. Por el aumento de las temperaturas y la falta de nevadas.
- Presentaron los resultados de sus hallazgos en la Secretaría de Ambiente, ¿qué recepción tuvieron?
- Este estudio fue pedido por la Secretaría de Ambiente. Es uno de los compromisos que los países tienen que llevar a París, que es realizar un estado de situación de cambio climático en cada uno de los países y acompañar con eso la propuesta que harán de compromiso de reducción de emisiones.
Hay algo que quiero mencionar que es importante… Esta señal de cambio climático se superpone con la variabilidad natural, entonces, vemos que hay un problema más grande porque vemos que la variabilidad natural por sí sola puede alterar 4 o 5 grados un día la temperatura y bajarlos otros 5 al día siguiente… Eso es lo que vivimos frecuentemente y que el cambio climático exacerba.
Yo creo que está claro que los problemas de la Argentina tienen que ver con el agua, la temperatura también pero más con el agua. Creo que con las lluvias intensas y las precipitaciones se han estado haciendo esfuerzos, tal vez de una manera fragmentada… El desafío para los próximos años es integrar, atacar el problema de una mantera transversal a todas las áreas socioeconómicas y políticas y en los distintos niveles.
-¿Cómo afectaría el cambio climático a la producción agro-ganadera del país?
-De los sectores socioeconómicos más dinámicos, desde el punto de vista de adaptación o autoadaptación al hablar de clima y cambio climático es el sector agropecuario.
La Argentina, en las primeras épocas, se ha beneficiado por el aumento de las lluvias porque logró expandir la frontera agropecuaria. Hay otro efecto que es el que se redujeron las heladas, pero también hay detrimentos como el exceso de agua en las zonas más productiva y el aumento de las zonas de calor.
Hay muchas investigaciones en el INTA, en la Facultad de Ciencias Agrarias, y se están discutiendo nuevas estrategias para el sector. Es que a veces se ve sólo el aspecto negativo del cambio climático, pero también puede haber beneficios y en participar para el sector agropecuario que al tener esta información puede tener nuevas oportunidades en zonas donde antes no existía esa posibilidad.
-Hay mucho escepticismo con respecto a la Cumbre sobre Cambio Climático de París, no es la primera vez que los países se reúnen para debatir sobre el calentamiento global y todavía no se observan cambios, ¿qué expectativas se pueden tener?
- En parte comparto tu escepticismo (…) Pero es la primera vez que los países van a plantear explícitamente los compromisos de reducción de emisiones en función de sus capacidades, a unos le puede parecer mucho a otros poco. Pero va a ser, por un lado, una visión más realista y, por otro, si se comprometen a eso, aunque sea poco, después va a ver que pedirle cuenta para que lo cumplan. En ese sentido puede ser algo positivo.
Pero, por otra parte, el 50 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero lo producen Estado Unidos, China y la Unión Europea. La Argentina está en el puesto 22, contribuye con el 0,88 de las emisiones, y también deberá hacer un compromiso.
Entrevista: Conversaciones en La Nación

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