Muchas veces el amor está, pero también aparecen el cansancio, la angustia y la sensación de no poder con todo. Por eso es tan importante que quienes cuidan también encuentren escucha, acompañamiento y una red en la cual apoyarse.
Y hay algo fundamental: una persona con Alzheimer sigue siendo una persona adulta, con una historia, vínculos, experiencias y derechos. Acompañar nunca debe significar infantilizar.
Desde CRESCA creemos que el cuidado no puede ser una tarea solitaria. Construir comunidades más inclusivas también significa generar redes que acompañen, comprendan y sostengan.
Porque tal vez algunos recuerdos se pierdan. Pero el amor, la compañía y la dignidad no pueden perderse nunca.

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