martes, 5 de mayo de 2026

PESADILLA EN LA CORDILLERA: KARATECAS CATAMARQUEÑOS VARADOS DIEZ HORAS EN EL DESIERTO CHILENO

UNA DELEGACIÓN DE 22 PERSONAS SUFRIÓ EL INCENDIO DEL MOTOR DE SU VEHÍCULO CERCA DE COPIAPÓ; TRABAJADORES MINEROS EVITARON UNA TRAGEDIA ANTE LA FALTA DE RESPUESTA EN LA ADUANA.

La Unión Catamarqueña de Karate protagonizó una jornada de angustia extrema tras quedar a la deriva en plena zona montañosa del país trasandino. El incidente se desencadenó el lunes a las 9 de la mañana, cuando la combi que transportaba a los deportistas sufrió la destrucción total de su motor a solo 30 kilómetros de Copiapó. En total, el grupo estaba compuesto por 16 pasajeros en el vehículo siniestrado y otros seis en autos particulares que oficiaban de apoyo.

Durante más de diez horas, los jóvenes y sus padres permanecieron en un área inhóspita sin recibir asistencia oficial de los organismos de frontera. La desesperación creció cuando una unidad de auxilio enviada desde Fiambalá se vio impedida de cruzar la cordillera. Según las denuncias de los damnificados, las autoridades aduaneras negaron el paso del vehículo de rescate, a pesar de que este contaba con todos los permisos legales requeridos para la emergencia.

El desenlace de esta crisis no llegó por vía diplomática, sino gracias a la solidaridad de trabajadores mineros chilenos que operaban en la región. Al detectar la situación de vulnerabilidad de los argentinos, los operarios se acercaron con raciones de agua, leche y alimentos para asistir a los chicos. Finalmente, cerca de las 20 horas, una empresa minera local dispuso de un colectivo para evacuar a toda la delegación y trasladarla de regreso a su hotel en Copiapó.

Tras el rescate, los deportistas lograron completar los trámites migratorios durante la noche del martes, confirmándose que todos se encuentran en perfecto estado de salud. No obstante, el episodio puso nuevamente en el centro del debate la precariedad de los protocolos de emergencia en los pasos cordilleranos. Las familias destacaron la falta de sensibilidad burocrática ante un evento que puso en riesgo la integridad de menores de edad en condiciones climáticas adversas.

Este incidente reaviva la preocupación sobre los riesgos logísticos que enfrentan las delegaciones deportivas que transitan el Paso de San Francisco. Mientras los karatecas ya inician su retorno a Catamarca, queda latente el reclamo por una mayor agilidad en las aduanas para casos de fuerza mayor. La comunidad deportiva regional celebra que la odisea terminara solo en un susto, gracias exclusivamente a la intervención providencial del sector privado minero.

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