En la Semana Mundial de Lactancia, desde el Ministerio de Salud de la Provincia hacemos hincapié en los innumerables beneficios de la lactancia, entre ellos el efecto protector en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, sobrepeso, hipertensión y diabetes.
Patricia Perricone, a cargo del Programa de Alimentación Saludable y Prevención de la Obesidad, de la Dirección de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, explicó que “además de los numerosos beneficios que se conocen sobre la leche materna, es importante saber que hay trabajos de investigación y estudios que se han realizado a lo largo de estos años, en diferentes partes del mundo, que evidencian la prevención de la lactancia materna en el desarrollo futuro de las enfermedades como obesidad, sobrepeso, diabetes, alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Si queremos tener una generación futura con una mejor calidad de vida, es primordial sostener la lactancia de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé, durante los cuales no es necesario incorporar ningún otro tipo de alimento”.
En cuanto a los aportes nutricionales de la leche, la profesional indicó que “lo primero que se produce es el calostro, que tiene una calidad nutricional increíble y un alto poder de saciedad. Al principio la lactancia debe ser a libre demanda, sin temor de generar dependencia, porque es lo que necesita el bebé al principio; luego se van ordenando los horarios”.
“La leche materna en sí es un concentrado de proteínas, de grasas de buena calidad, inmunoglobulinas, lactoferrina, lisozina, citoquinas, todos compuestos superpoderosos en cuanto al sistema inmunológico del bebé y la mamá. En las mamás que cursaron un embarazo con diabetes gestacional, la lactancia favorece salir de ese proceso y retomar los valores normales”, resaltó Perricone.
Sobre la nutrición de la persona que da de mamar, expresó que “la hidratación se asocia a una mejor lactancia, antes de poner al bebé al pecho es necesario hidratarse bien para tener mejor bajada de la leche. También, las proteínas como huevos, pollo y pescado, favorecen la mejor producción de leche”.
Por último, remarcó que la alimentación complementaria del bebé se debe iniciar a partir de los 6 meses de vida, teniendo presente que “el estómago del bebé tiene el tamaño de su puño cerrado. A medida que va creciendo va a necesitar el aporte de nutrientes, por lo que se sugiere que lo primero sea frutas con fibras solubles como manzana, pero, banana pisada, puré de zapallo, papas, batatas, que son los más amigables para este aparato digestivo que nace muy inmaduro y tiene que aprender a digerir y absorber nutrientes, y lo que se agrega cerca del año de vida o posterior son las verduras crudas y de hoja”.

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