La operación transitoria permitiría generar alrededor de 70.000 toneladas de cobre durante cuatro años, además de oro, utilizando los recursos e infraestructura existentes. El objetivo planteado por Pérez de Solay es que Alumbrera vuelva a colocar cobre argentino en los mercados internacionales y funcione como puente operativo hacia el desarrollo de MARA.
El siguiente hito estará puesto en Agua Rica. Durante su participación en el Council of the Americas, Pérez de Solay confirmó que Glencore presentará en las próximas semanas el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto, instancia que forma parte del proceso de derisking previo a la construcción. La compañía mantiene como horizonte el inicio de producción hacia 2032.
La hoja de ruta contempla aprovechar la infraestructura de Alumbrera para el desarrollo de Agua Rica, con una inversión estimada en torno a US$4.000 millones. Desde Glencore sostienen que esta secuencia permitirá sostener capacidades operativas, infraestructura y capital humano, mientras avanza la siguiente etapa del desarrollo cuprífero catamarqueño.
El plan forma parte de una estrategia de mayor escala que incluye también El Pachón, en San Juan. Pérez de Solay ubicó a Argentina ante la posibilidad de desarrollar una nueva plataforma cuprífera y señaló que, hacia 2030, Agua Rica y Pachón podrían alcanzar conjuntamente una capacidad superior a 500.000 toneladas de cobre fino, sujeto a los avances técnicos, ambientales y regulatorios.
Para Catamarca, la secuencia marca un cambio de escala: Alumbrera como puente productivo, Agua Rica como próximo gran desarrollo y MARA como eje de continuidad. Con la presentación del EIA en el corto plazo, Glencore se prepara para ingresar en una nueva instancia del proyecto, mientras la provincia vuelve a posicionarse dentro de la agenda del cobre argentino.
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