Análisis exclusivo: 4 de febrero de 2026
Las conversaciones entre las gigantes mineras Rio Tinto y Glencore para conformar —vía adquisición o fusión— la mayor empresa de recursos naturales del planeta están entrando en una etapa crítica, con un plazo regulatorio que vence el 5 de febrero de 2026 bajo las normas del UK Takeover Code y una creciente probabilidad de que ese plazo se prorrogue para continuar las negociaciones.
Un proceso de alta complejidad técnica y estratégica
Desde principios de enero, ambas compañías han confirmado que mantienen conversaciones preliminares orientadas a una combinación total o parcial de negocios, potencialmente mediante una oferta pública de adquisición estructurada como un scheme of arrangement —mecanismo típico para fusiones de esta escala en jurisdicciones anglosajonas— en la que Rio Tinto sería el oferente.
Sin embargo, aún no existe una oferta formal, y conforme se acerca el 5 de febrero, fuentes especializadas en mercados y minería internacional señalan que la definición directa entre presentar una propuesta firme o retirarse es cada vez menos probable. Por el contrario, el escenario mayoritario que descuentan analistas es que Rio Tinto solicitará una prórroga formal al Panel de Adquisiciones del Reino Unido para extender las conversaciones más allá del límite reglamentario.
Asesores internacionales y honorarios en juego
El nivel de preparación financiera detrás de estas negociaciones es inédito: Glencore estaría a punto de designar a Citigroup (Citi) como su asesor financiero líder, un movimiento reportado por fuentes de mercado, mientras que Rio Tinto trabaja con J.P. Morgan, Evercore y Macquarie en roles de asesoría para un eventual proceso de oferta. Se estima que los honorarios de banca de inversión y asesoría superarán los USD 100 millones, reflejando la magnitud y sofisticación de la operación.
Motivaciones estratégicas: cobre y metales críticos
La lógica estratégica que subyace a este posible acuerdo se focaliza en varios vectores críticos:
Cobre como activo central: el metal rojo está cotizando cerca de máximos históricos por la fuerte demanda vinculada a la electrificación, energías renovables, infraestructura de vehículos eléctricos y capacidades de inteligencia artificial. Esto convierte a la extensa cartera cuprífera de Glencore en un imán táctico para Rio Tinto.
Consolidación frente a la competencia: rivales como BHP Group han intensificado sus propios movimientos estratégicos en cobre y otros metales, presionando a las dos compañías a considerar alianzas de mayor escala para sostener competitividad.
Gestión de activos no alineados: la exposición de Glencore al carbón —considerado no central para la estrategia de transición energética de Rio Tinto y sujeto a presiones regulatorias y de ESG— representa uno de los principales retos de due diligence y estructuración del acuerdo.
Riesgos geopolíticos, regulatorios y de mercado
Aunque la motivación económica y estratégica para una unión es fuerte, los obstáculos no son menores:
El proceso se rige por marcos regulatorios de múltiples jurisdicciones (Reino Unido, Unión Europea, Asia-Pacífico), que analizarán posibles efectos anticompetitivos y concentraciones de mercado.
La extensión del plazo no garantiza que la fusión se concrete; experiencias previas en otros grandes acuerdos del sector minero (incluidos intentos anteriores entre estas mismas empresas en 2024) demostraron que negociaciones prolongadas pueden concluir sin un pacto.
La alineación de accionistas y de estructuras de liderazgo propuestas será clave para destrabar diferencias de valoración y control.
Impacto en mercados y expectativas
El rumor de este posible mega-acuerdo ya ha impactado en los mercados financieros: títulos de Glencore han mostrado revalorizaciones significativas en las últimas sesiones, mientras que las acciones de Rio Tinto han registrado movimientos más moderados, reflejando incertidumbre sobre el precio a pagar por una adquisición potencial.
Los analistas de mercado coinciden en que, incluso si la fecha del 5 de febrero pasa sin una oferta formal, un anuncio de extensión marcará un hito y consolidará la expectativa de que las conversaciones seguirán en curso durante varios meses más, posiblemente hasta bien entrado 2026 o incluso 2027, conforme se avance en aprobaciones y estructuras detalladas de la operación.
Conclusión: una fusión que redefine el mapa minero global
La posible fusión entre Rio Tinto y Glencore no es solo una cuestión de cifras gigantescas —que superan los USD 200 mil millones según diversas estimaciones— sino un reflejo de las transformaciones estructurales en la industria minera a nivel global, donde el acceso a metales críticos, la consolidación de escala y la resiliencia frente a disrupciones regulatorias y geopolíticas definen el futuro competitivo del sector.
Mientras el reloj regulatorio avanza inexorable hacia el 5 de febrero, los ojos de los mercados y de las principales bolsas de valores del mundo están puestos en una decisión que podría reconfigurar los liderazgos de la minería internacional.

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