Chubut. Otra inversión frustrada. En el año 2003, los corralones locales no lograban dar respuesta a la demanda que en materia de ladrillos aparecía en Esquel y la región. Uno de los empresarios locales que observó esta situación fue Juan Roberts quien traía ladrillos de Trelew o Neuquén y entendió que la «única opción» era producir ladrillos acá y puso manos a la obra erigiendo una fábrica en Trevelin. Entonces cometió el «error de no hacer los papeles primero y ponerse a invertir plata. Nos pusimos a construir sin hacer el impacto ambiental. En el 2004 saltó un vecino que prácticamente nos quería chantajear vendiéndonos el terreno de al lado y comenzó a hacernos lío». La llegada de un proceso preelectoral complicó aún más las cosas, «porque surgió entonces otra vez el tema de la fábrica, que no estábamos habilitados y todos los que nos apoyaban hasta el momento nos dijeron que no y por eso paramos la fábrica hasta hacer el estudio de impacto ambiental», relata Roberts quien confirmó que en agosto del 2004, «es decir 5 años atrás, presentamos el proyecto de E.I.A. Durante seis meses el proceso avanzaba con nota va o nota viene, hasta que en un momento desapareció el contacto y estuvimos sin tener una respuesta».
Cuatro años después
En el año 2008, un «amigo que trabaja en Rawson, me preguntó por el proyecto y se comprometió a sacarlo. Pero no era lo mismo la situación en el 2004, es decir cuando si yo producía 2000 ladrillos por día me los sacaban de la mano, a hoy que si compro 1000 no se a quien venderselos», preguntándose, «para que voy a terminar de invertir en la fábrica, que ya tiene u$s 500 mil metidos adentro y con 50 mil más empezaría. Pero hoy los números no me cierran con la misma perspectiva que tenía en el 2004. Hoy voy a cualquier fábrica de ladrillos con cinco camiones y me los carga en el día porque aumentaron su producción y hoy no hay demanda, no hay obra». (El Chubut, Chubut, 10/08/09)
Cuatro años después
En el año 2008, un «amigo que trabaja en Rawson, me preguntó por el proyecto y se comprometió a sacarlo. Pero no era lo mismo la situación en el 2004, es decir cuando si yo producía 2000 ladrillos por día me los sacaban de la mano, a hoy que si compro 1000 no se a quien venderselos», preguntándose, «para que voy a terminar de invertir en la fábrica, que ya tiene u$s 500 mil metidos adentro y con 50 mil más empezaría. Pero hoy los números no me cierran con la misma perspectiva que tenía en el 2004. Hoy voy a cualquier fábrica de ladrillos con cinco camiones y me los carga en el día porque aumentaron su producción y hoy no hay demanda, no hay obra». (El Chubut, Chubut, 10/08/09)
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