martes, 4 de agosto de 2009

Confían que Pascua-Lama conseguirá los permisos sectoriales que faltan

Chile. Casi sin darse cuenta, a muchos se les ha olvidado que la cuenta regresiva no hace miramientos con nadie y que los plazos poco a poco se van acortando y focalizando en una fecha que marcará un precedente de entendimiento y ejecución de la minería binacional: El inicio en septiembre del proyecto Pascua-Lama que la canadiense Barrick Gold desarrollará en el cordón transfronterizo de Huasco y San Juan.
Y es que después de casi 19 años del inicio de las exploraciones y una década de tratativas entre Chile y Argentina, el 2009 resultó ser un año comodín para la firma que encabeza Peter Munck, ya que la ascensión del nuevo presidente y Ceo, Aaron Regent, trajo consigo el destrabamiento de la iniciativa y la puesta en marcha de un yacimiento con un potencial de 17,8 millones de onzas de oro, 718 millones de onzas de plata y un desembolso más de u$s 3 mil millones.
Pero cuando se creía que todo se encauzaba, la Dirección General de Aguas (DGA) de Atacama instaló un signo PARE en los afanes y condicionó el comienzo de las obras de construcción. Su titular, Kattherine Ferrada, precisó que lo que restaba por analizar era el modelo hidrogeológico completo, herramienta que permite predecir el comportamiento futuro de los recursos hídricos en el área del proyecto. “Este modelo fue presentado a la DGA y aún se encuentra en estudio”, acotó.
También están en observación dos piscinas que almacenan las aguas que entran en contacto con el depósito de estériles de la mina. “Estas obras constituyen embalses, que -por definición del Código de Aguas- deben someterse a la aprobación de este servicio”, dijo Ferrada.
Ante este panorama, la pregunta obvia es si hoy en día se está en condiciones de partir, a lo que Kattherine Ferrada aclara que “no, porque existen tramitaciones de permisos pendientes”. (Diario El Día, Portal Minero, Chile)

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